EMPRESAS Y TALLERES
Operación que ya no entra en la planilla
Inventario, pedidos, producción y facturación viven en programas distintos y alguien los sincroniza a mano. Ponemos el puente y el panel donde se ve todo junto.
SOFTWARE · INTEGRACIONES · IA
Construimos herramientas digitales a medida para empresas, talleres, makers y profesionales que trabajan solos. Cada una nace de una tarea concreta que hoy se hace a mano y termina haciéndose sola: pasar datos de un sitio a otro, sacar un informe, avisar de algo a tiempo, responder lo de siempre. El resultado se mide en horas que dejas de gastar y en errores que dejan de ocurrir.
HERRAMIENTAS · A MEDIDA
No vendemos una plataforma a la que tengas que mudarte. Miramos cómo trabajas hoy, encontramos el punto donde se pierde el tiempo y ponemos ahí una pieza de software que lo resuelve.
EMPRESAS · MAKERS · PERSONAS
La escala cambia, el problema no: alguien está haciendo a mano algo que una máquina hace mejor. Da igual si son ochenta personas o una sola.
EMPRESAS Y TALLERES
Inventario, pedidos, producción y facturación viven en programas distintos y alguien los sincroniza a mano. Ponemos el puente y el panel donde se ve todo junto.
MAKERS Y OFICIOS
Cotizar una pieza, llevar la cola de trabajos, saber cuánto costó de verdad un encargo. Herramientas chicas que devuelven la tarde del domingo.
PROFESIONALES Y EQUIPOS PEQUEÑOS
Turnos, recordatorios, seguimiento de clientes, gastos, documentos que hay que encontrar rápido. Lo que hoy se sostiene con memoria y notas sueltas.
Una automatización sirve cuando se nota. Antes de escribir la primera línea definimos qué número tiene que moverse, y al terminar lo comprobamos contra la medición inicial.
Tiempo recuperado
Horas por semana
Menos errores
Un solo dato
Visibilidad
Ahora y no el lunes
Capacidad
Más sin contratar
Una muestra del tipo de herramientas que construimos, con el problema de partida, lo que se montó y en qué se notó. Abre cualquiera para ver el detalle técnico.
TALLER METALÚRGICO · INVENTARIO
El material se descontaba a mano de una planilla después de cada corte, cuando alguien se acordaba. El stock real y el anotado nunca coincidían y se compraba chapa que ya estaba en el rack.
Cada orden de trabajo declara qué plancha usa y cuánto. Al marcarse como terminada, el consumo baja del inventario y queda registrado contra esa orden, así que el coste de material del encargo sale solo.
Cuando una referencia baja del mínimo, salta un aviso al chat del taller con la cantidad sugerida de reposición y el último precio pagado.
COMERCIO · DIRECCIÓN
Cada lunes por la mañana alguien juntaba ventas, caja y stock de tres sistemas distintos para un informe que se leía en cinco minutos y costaba media jornada de armar.
Un proceso programado consulta las tres fuentes, cuadra los números, arma el PDF con los mismos gráficos de siempre y lo reparte por correo. La versión navegable queda en un panel interno para quien quiera abrir un dato.
Si alguna fuente no responde o un total no cuadra con el período anterior, el informe sale igual pero marcado, en vez de salir en silencio con un número mal.
SERVICIOS · ATENCIÓN
La mitad de los mensajes eran lo mismo: horarios, disponibilidad, confirmar o mover una cita. Se respondían tarde y en horario de trabajo, interrumpiendo lo demás.
El asistente consulta la agenda real, ofrece los huecos libres, reserva y manda el recordatorio el día antes. Reagendar y cancelar también pasan por él, así que la agenda nunca queda desactualizada.
Todo lo que se sale del guion (un caso raro, una queja, un precio especial) se deriva a una persona con la conversación entera y la ficha del cliente ya abiertas.
MAKER · FABRICACIÓN A PEDIDO
Cada presupuesto salía de calcular a ojo material, tiempo de máquina y acabado. Dos piezas parecidas terminaban con precios distintos según el día y quién cotizaba.
Se sube el archivo, la herramienta saca medidas y perímetro de corte, aplica la tarifa de material y máquina y devuelve el precio con el desglose. El margen y los recargos son parámetros que el dueño cambia sin tocar código.
Cada cotización queda guardada, así que al cerrarse un trabajo se compara lo estimado con lo que costó de verdad y la tarifa se corrige con datos.
ADMINISTRACIÓN · DOCUMENTOS
Las facturas de proveedor llegaban en PDF, foto o papel escaneado y alguien tecleaba fecha, importe, impuestos y concepto en el sistema contable, una por una.
El documento entra por correo o carpeta compartida, un modelo de visión saca los campos y el resultado se propone en una pantalla de revisión con el original al lado. La persona confirma o corrige y recién ahí se registra.
Cuando la confianza de un campo es baja, queda marcado en rojo. Nada entra a contabilidad sin que un humano lo haya visto: la IA rellena, no decide.
PRODUCCIÓN · PLANTA
Para saber cómo venía el día había que preguntar. El estado de cada trabajo vivía en la cabeza del operario que lo tenía y en anotaciones sueltas junto a la máquina.
Una pantalla en el taller muestra la cola de trabajos, cuál está en máquina, cuánto lleva y qué entra después. El operario cambia el estado desde el móvil con dos toques, sin volver a la oficina.
Con esos mismos registros sale el tiempo real por tipo de pieza, que es lo que después alimenta las tarifas del cotizador y los plazos que se prometen al cliente.
PROFESIONAL INDEPENDIENTE · DÍA A DÍA
Presupuestos enviados que nadie volvía a mirar, clientes de hace un año sin contacto y cobros vencidos que aparecían al revisar el banco. Todo sostenido con memoria.
Sobre las mismas herramientas que ya usaba (correo, calendario y una planilla) montamos las reglas: presupuesto sin respuesta a los siete días, cliente inactivo a los seis meses, factura vencida al día siguiente.
Cada mañana llega un único mensaje con lo que toca hacer hoy, en orden. Sin plataforma nueva que aprender ni cuota mensual de un programa que usaría al diez por ciento.
INGENIERÍA · CONOCIMIENTO INTERNO
Años de manuales, planos, normas y hojas de material repartidos en carpetas. Encontrar el dato exacto dependía de recordar el nombre del archivo o de preguntar al que estuvo en ese proyecto.
Toda la documentación se indexa por significado. Se pregunta como se le preguntaría a un compañero y la respuesta llega con la cita del documento y la página, para poder ir a comprobarlo.
Si la documentación no cubre la pregunta, lo dice en vez de inventar. Los archivos no salen de la infraestructura del cliente.
Los proyectos están descritos por su tipo y su resultado, sin nombres de cliente. Si alguno se parece a lo que necesitas, lo tomamos de punto de partida y lo ajustamos a tu caso.
Empezamos por lo que más molesta y lo dejamos funcionando antes de seguir. Nada de proyectos de seis meses que se ven al final.
Miramos cómo trabajas hoy y medimos cuánto tiempo se va en cada tarea repetitiva. Salimos con una lista ordenada por lo que más pesa.
Elegimos la primera automatización, definimos qué número tiene que moverse y te pasamos precio cerrado y plazo.
Se monta sobre tus herramientas y lo vas viendo en marcha. Si algo no encaja con la realidad del trabajo, se corrige ahí y no al final.
Entra en producción con tus datos reales, acompañado los primeros días. Documentación y traspaso incluidos: la herramienta es tuya.
Cuéntanos cómo se hace hoy y te decimos si se puede automatizar, cuánto cuesta y cuánto tiempo devuelve.